
Amistad : afecto personal,
puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con
el trato. (definición se.gún la Real Academia de la lengua Española) y yo
añadiría… lo divino y lo eterno
Describirnos era
fácil, a los amigos, a mis amigos, a mí con ellos y a ellos conmigo; éramos
jóvenes, irresponsables, inmaduros, porreros y bebíamos como si
anduviéramos por el desierto… ¿perdidos?, ¡no!, como si estuviéramos en el
desierto de fiesta.
Nos gustaba el rock, fanáticos de Miguel Ríos, Queen, Pink Floyd, AC/DC y tantos otros que con
nosotros se fueron haciendo viejos… todavía continuamos tocando una guitarra
eléctrica inexistente cuando escuchamos aquellas melodías solo que ahora los
movimientos se hacen menos agresivos por miedo a que los huesos se nos
desarmen.
Seguirá viviendo en nosotros el mito de; los viejos rockeros
nunca mueren. Y por eso; por viejos; nos aferramos a la vida más que nunca, que por muy rockeros
que seamos; aquí no se va a quedar nadie.
Alabábamos y adorábamos a quién de nosotros tuviera coche y jamás
empezábamos ninguna reyerta que aún metidos en muchas; siempre
eran los demás quienes nos incitaban a la violencia….. autenticas
representaciones al estilo del antiguo oeste incluyendo sillas y botellas
volando por los aires. ( ¡válgame Dios, que lo pienso ahora y para habernos
matáo! Porque al final de eso; nunca se aprende nada)
Éramos buena gente, amigos sin condiciones, (ahora lo sé con toda
seguridad después de comparar con otras que a lo largo de mi vida intentaron
pasar por ello), eslabones los unos de
los otros, totalmente inseparables hasta
que…
Si, fue la savia de la vida que
convertida en tiempo nos fue separando, primero unos, luego los otros y
así fue pasando la vida, bendecida a
veces y maldecida otras y como se suele decir al final nos fuimos quedando cada
oveja con su pareja
Algunos marcharon lejos por temas de trabajo, los que más
nos casamos y formamos una familia, otros
no pudieron ni siquiera intentarlo.
Recuerdo la promesa que nos hicimos con apenas 30 años de
que aun estando lejos el primero en cumplir
los 50 reuniría a los demás, a todos…
a cada uno de nosotros. Pero la mayoría habíamos
sobrepasado ya esa edad y aquella promesa quedó en saco roto.
Ahora apenas una llamada de teléfono una vez al año
recriminándonos la dejadez y la promesa de tenernos que ver más a menudo,
o una visita esporádica y con prisas por
el lastre de los hijos. Pero lo que más latente
queda es el recuerdo de aquellos
años imborrables que siempre serán
apéndices anexos a nuestra memoria.
No sabría cómo empezar
a describir a cada uno porque
todos eran tan distintos entre ellos,
pero tenían la misma unión de
anexión y era yo, igual a la inversa con cada uno de ellos, el eje de nuestra
amistad éramos cada uno de nosotros sin excepción alguna y sin orden alguno.
En esta historia no
están todos los que son ni son todos los que están, pero de entre todos,
destacaré tres parejas , juntas y
por separadas.
Todo empezó en mi 18 cumpleaños.
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