jueves, 14 de abril de 2016

HUBIERON, HAN Y SE HALLARAN





Amistad : afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. (definición se.gún la Real Academia de la lengua Española) y yo añadiría… lo divino y lo eterno

Describirnos  era fácil, a los amigos, a mis amigos, a mí con ellos y a ellos conmigo;  éramos   jóvenes, irresponsables, inmaduros, porreros y bebíamos como si anduviéramos por el desierto… ¿perdidos?, ¡no!, como si estuviéramos en el desierto de  fiesta.  

Nos gustaba el rock,  fanáticos de  Miguel Ríos, Queen,  Pink Floyd, AC/DC y tantos otros que con nosotros se fueron haciendo viejos… todavía continuamos tocando una guitarra eléctrica inexistente cuando escuchamos aquellas melodías solo que ahora los movimientos se hacen menos agresivos por miedo a que los huesos se nos desarmen.

Seguirá viviendo en nosotros el mito de; los viejos rockeros nunca mueren. Y por eso; por viejos; nos aferramos  a la vida más que nunca, que por muy rockeros que seamos; aquí no se va a quedar nadie.

Alabábamos y adorábamos  a quién de nosotros tuviera coche y jamás empezábamos ninguna reyerta que aún metidos en muchas;  siempre  eran los demás quienes nos incitaban a la violencia….. autenticas representaciones al estilo del antiguo oeste incluyendo sillas y botellas volando por los aires. ( ¡válgame Dios, que lo pienso ahora y para habernos matáo! Porque al final de eso; nunca se aprende nada)

Éramos buena gente,  amigos sin condiciones, (ahora lo sé con toda seguridad después de comparar con otras que a lo largo de mi vida intentaron pasar por ello),  eslabones los unos de los otros, totalmente  inseparables hasta que…

 Si, fue  la savia de la  vida que  convertida en tiempo nos fue separando, primero unos, luego los otros y así fue pasando  la vida, bendecida a veces y maldecida otras y como se suele decir al final nos fuimos quedando cada oveja  con su pareja 

Algunos marcharon lejos por temas de trabajo, los que más nos casamos y formamos una familia, otros  no pudieron  ni siquiera intentarlo.

Recuerdo la promesa que nos hicimos con apenas 30 años de que aun estando lejos el primero en cumplir  los 50 reuniría a los demás, a todos…  a cada uno de nosotros. Pero la mayoría  habíamos  sobrepasado ya esa edad y aquella promesa quedó en saco roto.

Ahora apenas una llamada de teléfono una vez al año recriminándonos la dejadez y la promesa de tenernos que ver más a menudo, o  una visita esporádica y con prisas por el lastre de los hijos.  Pero lo que  más latente  queda  es el recuerdo de aquellos años imborrables  que siempre serán apéndices  anexos a  nuestra memoria.

No sabría cómo empezar  a describir a cada uno porque  todos eran tan distintos entre ellos,  pero  tenían la misma unión de anexión y era yo, igual a la inversa con cada uno de ellos, el eje de nuestra amistad éramos cada uno de nosotros sin excepción alguna y sin orden alguno.

En esta historia  no están todos los que son ni son todos los que están, pero de  entre todos,  destacaré  tres parejas , juntas y por separadas.
Todo empezó en mi 18 cumpleaños.


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