Se acomodó en el reservado de la terraza del Grand Hotel de Avignon .
Sobre la pequeña mesa
de cristal se disponía una minúscula
taza de porcelana que exhalaba el aroma de un café gourmet arábico y a su
lado, sobre el lecho blanco de la fina cerámica; una delicatessen. La joya
de la corona de un desayuno francés: “el
croissants”. Esta vez había encontrado
en el una pequeña y jugosa novedad….. el arte de la gastronomía llevado a la
cúspide. Croissants forurrés à la crème
!Bonjour madame!
¡Bonjour Monsieur!
El caballero reclinó su cabeza a la vez que sujetaba su
sombrero de copa y en un castellano chapurreado con acento francés se dirigió a
la dama .
¿Me pegmite acompañagla a comer? La puedo asegurar que mi
compañía segá de su agrado.
No lo pongo en duda
caballero así pues, "la comida" será …. Todo
un placer .
Asió fuertemente el mango de su sombrilla y dulcemente arrastró su mano por el hasta llegar a su parte convexa , tuvo que friccionar varias veces seguidas
hasta que su estructura se desplegó en toda
su magnitud. dura-mente la pudo contener ante el acaloramiento que azotaba su inesperada
presencia.
La larga y fina estampa la embelesó, estaba rodeado por un pequeño
mostacho que no llegaba a circunvalarle y era imberbe en su parte posterior. No
podía decir que destacara por su gran belleza, más bien… resultaba caricaturesco esa
postura que le hacía tener un pequeño vencimiento
hacía su lado izquierdo. Pero aquello no le resultaría impedimento alguno.
Retomó "la comida". De aquella delicatessen mordió apenas la
punta y lo saboreó con su lengua, en ella se encontraban los
receptores sensitivos de su papilas gustativas que la hizo por varias veces
repetir el mismo proceso y lo fue introduciendo en pequeñas cantidades dentro de su boca
resultando extremadamente placentero. Su
lengua revoloteaba a su alrededor y
succionaba los jugos que iban saliendo de su interior
Ambroisie à la bouche
d´une déesse dijo.
Por las comisuras de
sus jugosos labios iba desembocando el relleno de su interior; la crème de la
créme que apuró hasta la última migaja .
Cogió la fina servilleta que se mantenía doblada junto al croissant y sutilmente se limpió los labios.
Posteriormente se dispuso a degustar de su magnífico
desayuno que la esperaba sobre la mesa de cristal en el reservado del Grand Hotel de Avignon.Cogió la fina servilleta que se mantenía doblada junto al croissant y sutilmente se limpió los labios.
Indudablemente el verdadero arte al escribir, está en la sutiliza, en la utilización de las palabras y los giros necesarios para que, todo lo que en la mente se imagina, se vuelva intenso, sugerente y, a la vez, excitante por que pone a trabajar, cosa muy fácil, tu imaginación. Disfrútalo cuando lo leas. Es una recomendación sincera y de corazón.
ResponderEliminarEn eso reside mi estilo, en la sutileza de las palabras sin herir la sensibilidad , en plasmar lo que pienso pero formateándolo para que al final el lector no lo encuentre violento.
ResponderEliminarGracias por tu comentario, son los que alimentan mi alma para seguir escribiendo.
Sugerente texto que invita a seguir leyendo como si se tratase de una novela. Obviamente al escribir siempre se filtra, se pule, matizando y cuidando de que un estilo u otro, no sea desagradable a los ojos del lector.
ResponderEliminarMuy bueno Massy
Un abrazo.
Correcto María, ese es mi estilo , la pulcritud al filtrar las palabras cuidando de no llegar a la vulgaridad.
EliminarRecibe otro gran abrazo, eres un honor para mí.
Cómo siempre fantástico. Besos
ResponderEliminarEva son los ojos con los que me miras.. te quiero.
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