Miró de frente al pelotón de fusilamiento y abrió los ojos
como nunca los había abierto durante todo el tiempo que duró el asalto en el campo de batalla. No tenía
miedo.
La visión de todo el dolor que había observado le hacía
inmune al propio suyo.- No será mayor al de ellos - pensó. – al de todos aquellos que él también
había quitado la vida.
Fueron los últimos en ser llamados a filas. “la quinta del biberón” los hacían llamar debido a su temprana edad. Les decían que todo aquello les harían hombres…
Y de tomar la dura decisión de como cortejar a la moza del pueblo
que le desvelaba sus sueños, pasó a
mantener entre sus manos un máuser 98 y tener el coraje de quitar la vida a otros hombre que no
conocía.
Los hicieron terroristas…..
Aún ahora continúan haciendo, desde niños, terroristas... Duro lo que has escrito pero muy real. Besos
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