Leonor continuó creciendo; en altura, en cuerpo, en edad, ahora
tenía 15 años. Pero Leonor continuaba manteniendo la inocencia de una niña… ¿me
pregunto tantas veces si había sido realmente
una niña?. Era evidente que lo ha sido, que lo es. Pero no me refiero a
ser niña por el mero hecho de pertenecer al sexo femenino, pues nacido así,
también se es mujer y dudo que Leonor pueda serlo alguna vez.
¿Qué es lo que Dios ha querido que sea?
Hoy la visité de nuevo. Cuidaba de ella su abuela que la
apoyaba sobre su pecho sentada en su regazo,
andaba ya algo cansada por el
trabajo de toda una vida al cuidado de los demás, de sus hijos, de sus padres y de un marido diagnosticado con
la enfermedad del olvido y así pues…. se olvido de serlo.
Pero la abuela María… o Mariquilla, como familiarmente la
llamaban los más allegados, siempre decía que Dios había premiado su sufrimiento con un ángel, Leonor.
Apenas le quedaban fuerzas para sostener su alma sobre sus
pies pero ahí andaba…. Aplacando las embestidas que el cuerpo de Leonor
producía inconscientemente y la susurraba,
ea.. ea.. mi niña pequeña.
Jamás me había dado cuenta de lo hermosa que era. Tras el ajado lienzo de su cara se traslucía su
corazón, cansado, pero con las suficientes fuerzas para amarrar dentro
de él, el defectuoso vuelo de su ángel.
…..Lo que son las arras de la vida….
Para toda la vida... Me encanta. Ya te echaba de menos. Besos.
ResponderEliminarY yo querida amiga y yo... Precioso, lleno de ternura
EliminarGracias preciosa.
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