Había aprendido hacer las maletas pero se había dado cuenta
que al final…, no todo lo que contenía se utilizaba. Había aprendido a llenarla de lo necesario pero no de lo justo, porque para alguien, siempre
habría algo que no fuese justo; una mala contestación, una in-acertada respuesta, un beso olvidado.
Durante el éxodo de su vida fue colocando dentro lo necesario para sobrevivir a tan largo viaje; educación, respeto, amor, coraje…pero al volver la vista atrás y contemplar tantos años de camino pensó, … seguro que se me olvida algo.
Si pudiera pesar su
contenido, ¡ no habría balanza en el mundo!, ¡ tantos amigos! Unos perennes y otros de paso, pero cada cual;
tuvo cabida en su interior aportando siempre algo.
Con los años cuando creía que había terminado su viaje, tuvo que aprender a recomponer las maletas de nuevo al darse cuenta que en este mundo, tan solo se está de paso y su equipaje y su historia solo pesaba un gramo.
Ahora le falta espacio
para llenar la maleta en su verdadero viaje a
la eternidad, donde le hará falta de todo
para utilizar en la nada.
Que poco se necesita para ese viaje.... Nisiquiera maleta, amiga alli nos veremos todos, los que van al cielo y los que vamos al infierno, si es que existe la eternidad, porque creeme que yo dudo tantas veces.
ResponderEliminarNo pesa nada porque nada nos llevamos en la maleta. Pero si llevamos el corazón lleno de todos aquellos recuerdos que, un día, nos hizo felices. Porque los otros, los malos, los debemos dejar en esa maleta. Besos y un abrazo.
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