No podía moverse y por ello respiró profundamente inhalando
todo el oxígeno que sus ardidos pulmones pudieron, sabía que podía ser la
última bocanada de aire o la penúltima a lo mucho antes de morir… sí… tenía que
ser la penúltima, hubo tantos momentos para poder hablar que quedaron en
silencio que ahora; era el silencio lo que le hacía querer hablar.
Permanecía inerte en el suelo, la gran detonación los lanzó
por los aires y él; la asió tan fuertemente entre sus brazos para protegerla de
la deflagración, que cayó sobre el cuerpo de ella.
Se hizo el silencio que dio paso a los lamentos, a los
gritos, a los lloros y estos; dieron paso a los rezos buscando
desesperadamente ayuda… !!Dios ayúdanos!! Se buscaban nombres sin hombres y vidas
sin almas.
La creyó muerta bajo su cuerpo, ya su corazón emprendía una
rápida carrera contra reloj para morir y en el último aliento de vida escuchó
decir.! ¡ELLA VIVE!
Pero después de ayer…. hoy es el primer día que empieza a
morir.
Que triste... Me encanta volver a leerte. Besos.
ResponderEliminarEs cierto querida amiga Eva, pero tan real como los últimos atentados producidos en Francia o Mali o en otras tantas otras ciudades desgraciadamente. De repente estamos y en un suspiro dejamos de existir.
ResponderEliminarMiles de besos también para ti.