Frente a él , el Horizonte;
donde el rojo del ocaso muere y la fina línea delgada que separa el cielo de
la tierra; el sol es sesgado por ella y entierra sus cenizas tras su propia incineración.
Tras él, el horizonte; donde el negro de la noche renace y
la fina línea delgada que separa el cielo de la tierra, a la luna pare que
bosteza de su letargo y crece.
Encima de él, el
espacio infinito; donde no hay color y sin línea que lo separe, ni nace… ni muere…. Es
siempre perenne.
Bajo él, el suelo ; donde la paleta de colores rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta
se expande por los mares y las selvas.
Yo soy él, el hombre; quien viene del horizonte y camina hacia él, al que el sol curte la piel y la noche la hiela , que sueña con el
espacio infinito y más allá, donde mi sombra; es la única línea que me separa
del suelo y sobre él; nazco y muero.
Bellos pensamientos...
ResponderEliminarMuy hermoso, Alma
Un besito.
Nacer y morir... y en medio la vida. Disfrutamos del horizonte, del sol, del cielo, de todos esos colores, del día, la noche... y somos algo minúsculo en medio de todo ésto. Como todo lo que escribes, me gusta. Un beso
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