Te he vuelto a leer, sí. He abierto la vieja caja (casi como nosotras amiga) y he vuelto a leer
por milésima vez las postales que nos remitíamos.
París, Roma, Inglaterra, Mónaco…..
¿Recuerdas?
Recibí por parte de Jose las mías y ahí las tengo
clasificadas; una tuya… una mía... una tuya… una mía… ya conoces el
orden dentro de mi desorden, pero sé
exactamente la fecha que le corresponde a cada una de ellas.
Las he acariciado y después las he leído sin mirar las letras que marcan la tinta
porque ya no me hace falta amiga, cada una de sus palabras han quedado talladas en mi corazón,
esculpidas y modelándolo de dolor.
Después de leerte, me
he puesto a escribirte queriendo
saber de ti. Sé que la tendré que
guardar en la vieja caja junto a las otras porque para éste viaje; no existe reparto ni lugar de
entrega. Y dice así.
Querida amiga:
No sabes cuan largo se me está haciendo tu viaje. Pero
yo sigo esperando aferrándome con las dos manos a los
recuerdos de un tiempo pasado. Solo
tuyo. Solo mío. Solo nuestro.
Y aunque sé que hiciste el
viaje sin vuelta, yo iré a
buscarte porque también tengo billete;
solo estoy esperando a que Dios me dé la
salida.
He de decirte amiga,
qué aún no estoy preparada pues no se el transporte que he de
tomar ….y volar…. Ya sabes…. Aunque igual me salen alas, ¿Iras a esperarme verdad?.
Quedaremos a las cinco de la tarde de cualquier día a la
puerta de mi casa, llevaré mis mejores galas
aunque no sé si me harán falta, porque sabiendo cómo eres, conocerás
las mejores tiendas de ropa; ya que te fuiste sin maletas.
Tu equipaje lo guardamos entre sollozos
y por mucho tiempo, estuvo salvaguardado en la que entonces fuera tu casa, pero quedó en el olvido porque nadie lo vino a
reclamar y de tu ajuar, tan solo una
gran copa de fino cristal con tu inicial luce en mi vitrina.
Pienso como se
habrían portado los años en ti, y me miro al espejo y sonrío cuando comparto
contigo la arrugas de mi piel. Una para ti, otra para mí.
Tienes que ser muy feliz … pero dime que solo un poquito menos
que aquí porque pasamos los mejores años de nuestras vidas juntas y si no fuera
así….. ¡qué sí!...! qué sé que me quieres!..... ¡qué ha sido broma!.... ¡Que ya
no lo pienso más no te vayas a enfadar!.
¡¿Hablando de enfados?!.
Aún sigo enfadada contigo por la manera que me dejaste.¿
Acaso no pensaste en el dolor que me ibas a causar? ¡Siempre tomando decisiones sin consultar!.
¿Y los planes? ¿y los
hijos? ¡ Nada existe desde entonces! ¡… ni planes, ni hijos!.
¿Y los planes de
llegar a mayores los cuatro juntos e irnos a vivir a una residencia para
revolucionar a los viejos?.
¿Y las partidas de mus?.
¿Y los bailes?.
¿Y los chutes de
medicinas?.
¿Y los planes de los hijos?
Dos; niño tú y niña
yo. Casarlos y ser comadres.
Ya ves…. Al final… ni tú, ni yo .
¿Recuerdas el juramento que hicimos aquella tarde? Si por algún casual la vida nos
separase el primero en cumplir cincuenta años buscaría al resto… pues de esto…
ya han pasado siete.
No sé si decirte esto, Jose volvió a casarse. Era de esperar
por la edad era tan joven….. tiene dos hijos, pero nunca llegarán a ser igual a
los nuestros ¿verdad? A los de nuestros sueños. Que en eso los has convertido,
en sueños y ese sueño es mi suspiro, un
suspiro que cuando me sale del alma
se queda en el aire suspendido.
Me tengo que ir despidiendo
porque esta carta me ha llenado de dolor y después de tantos años me
sigue inundando el llanto y ahora… por ti estoy llorando.
Doblaré la hoja y la guardaré en la vieja caja (casi como
nosotras amiga) quedarán junto al resto
de las otras, pero recuerda… la siguiente;
a ti te toca.
Por siempre, tu amiga del alma.
Una carta llena de sentimientos. Por muchos años que pasan nunca se olvida a las personas que queremos y, siempre, estarán con nosotros porque mientras las recordemos y las llevemos en nuestro corazón permanecerán a nuestro lado. Besos
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