jueves, 22 de enero de 2015

A MI ETERNAMENTE AMIGA


 
Te he vuelto a leer, sí. He abierto la vieja caja  (casi como nosotras amiga) y he vuelto a leer por milésima vez las postales que nos remitíamos.

París, Roma, Inglaterra,  Mónaco…..  ¿Recuerdas?

Recibí por parte de Jose las mías y ahí las tengo clasificadas;  una tuya…  una mía... una tuya… una mía… ya conoces el orden dentro de mi desorden, pero  sé exactamente la fecha que le corresponde a cada una de ellas.

Las he acariciado y después las he  leído sin mirar las letras que marcan la tinta porque ya no me hace falta amiga, cada una de sus palabras  han quedado talladas en mi corazón, esculpidas y modelándolo de dolor.

Después de leerte, me  he puesto a  escribirte queriendo saber de ti. Sé que  la tendré que guardar en la vieja caja junto a las otras porque  para éste viaje; no existe reparto ni lugar de entrega. Y dice así.

Querida amiga:

No sabes cuan largo se me está haciendo tu viaje. Pero yo  sigo esperando  aferrándome con las dos manos  a  los recuerdos de un  tiempo pasado. Solo tuyo. Solo mío. Solo nuestro.

Y aunque sé que hiciste el  viaje sin  vuelta, yo iré a buscarte porque  también tengo billete; solo estoy esperando a que  Dios me dé la salida.  

He de decirte amiga,  qué aún  no estoy  preparada pues no se el transporte que he de tomar ….y volar…. Ya sabes…. Aunque igual me salen alas,  ¿Iras a esperarme verdad?.

Quedaremos a las cinco de la tarde de cualquier día a la puerta de mi casa, llevaré mis mejores galas  aunque no sé si me harán falta,  porque sabiendo cómo eres,  conocerás  las mejores tiendas de ropa;  ya que  te fuiste sin maletas.

Tu equipaje lo guardamos entre  sollozos  y   por mucho tiempo, estuvo salvaguardado  en la que entonces fuera tu casa, pero  quedó en el olvido porque nadie lo vino a reclamar  y de tu ajuar, tan solo una gran copa de fino cristal con tu inicial luce en mi vitrina.

 Pienso como se habrían portado los años en ti, y me miro al espejo y sonrío cuando comparto contigo la arrugas de mi piel. Una para ti, otra para mí.

Tienes que ser muy feliz … pero dime que solo un poquito menos que aquí porque pasamos los mejores años de nuestras vidas juntas y si no fuera así….. ¡qué sí!...! qué sé que me quieres!..... ¡qué ha sido broma!.... ¡Que ya no lo pienso más no te vayas a enfadar!.

¡¿Hablando de enfados?!.

Aún sigo enfadada contigo por la manera que me dejaste.¿ Acaso no pensaste en el dolor que me ibas a causar?  ¡Siempre tomando decisiones sin consultar!.

¿Y los planes?  ¿y los hijos? ¡ Nada existe desde entonces! ¡… ni planes, ni hijos!.

¿Y los planes  de llegar a mayores los cuatro juntos e irnos a vivir a una residencia para revolucionar a los viejos?.

¿Y las partidas de mus?.

¿Y los bailes?.

¿Y los chutes de  medicinas?.

¿Y los planes de los hijos?

Dos;  niño tú y niña yo. Casarlos y ser comadres.

Ya ves…. Al final… ni tú, ni yo .

¿Recuerdas el juramento que hicimos aquella  tarde? Si por algún casual la vida nos separase el primero en cumplir cincuenta años buscaría al resto… pues de esto… ya han pasado siete.

No sé si decirte esto, Jose volvió a casarse. Era de esperar por la edad era tan joven….. tiene dos hijos, pero nunca llegarán a ser igual a los nuestros ¿verdad? A los de nuestros sueños. Que en eso los has convertido, en sueños y ese sueño es mi suspiro, un  suspiro que cuando me sale del alma  se queda en el aire suspendido.

Me tengo que ir despidiendo  porque esta carta me ha llenado de dolor y después de tantos años me sigue inundando el llanto y ahora… por ti estoy llorando.

Doblaré la hoja y la guardaré en la vieja caja (casi como nosotras amiga) quedarán  junto al resto de las otras, pero recuerda… la siguiente;

 a ti te toca.

Por siempre, tu amiga del alma.

 

1 comentario:

  1. Una carta llena de sentimientos. Por muchos años que pasan nunca se olvida a las personas que queremos y, siempre, estarán con nosotros porque mientras las recordemos y las llevemos en nuestro corazón permanecerán a nuestro lado. Besos

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