viernes, 30 de enero de 2015

UN MUERTO EN MI ESTANTERÍA


La vieja casona  estaba por debajo del precio del mercado,  pensó que podía restaurarla y convertirla en un alojamiento rural. 
Golpeo con el mazo sobre la estantería que  se hundió en hueco y tras la balda de escayola, se abrió  un pequeño espacio donde la cabeza de un esqueleto  quedó reposando sobre ella desprendida del cuerpo. Un gran agujero presidía su frente  por la embestida.

La piel pegada sobre sus huesos  denotaban que su muerte se había producido por inanición; su  lapidación  así lo confirmaba. Introdujo  lapiceros sobre la calavera y esperó la llegada de los primeros huéspedes.

2 comentarios:

  1. Una casona, un cuerpo emparedado... muy bueno... y el uso que le dio... muy buena idea. No entiendo como no ha sido elegido. Un beso.

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  2. jajaja pues eso digo yo... no me tienen paciencia! cuando esté en mi poder el primer premio planeta se darán cuenta de la oportunidad que perdieron. besos

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