Ya estaba descubierto pero al principio le pareció
divertido, le gustaba seducirle… mirarle fijamente a los ojos y que le pidiera sexo, le gustaba ser la maestra
de su evaluación suspendida y verle a él
como a su discípulo sumiso y redimido ante ella.
Recorrió con su lengua la bota
de cuero negro que cubría su pierna
hasta media altura del muslo, le
excitaba el frío contacto del material… mucho.. .. lo sabía….por eso lo apartó cogiéndolo fuertemente por el corto pelo de su nuca y
tiro de su cabeza hacia atrás…. se
humillo frente a ella rogándole que le
dejara seguir y le ofreció el afilado tacón de aguja encañonándolo dentro de su boca.
Amordazo la entrada
de su garganta con sus senos e inutilizó
sus manos, una a cada lado del dosel de la cama, quiso oponer resistencia pero
le embistió fuertemente con la fusta.
Acto que le excitó de una sobre manera y el dolor le enervó hasta casi alcanzar
el éxtasis final; pero se lo prohibió.Le transportaba una y otra vez hasta casi alcanzar la cúspide de su clímax sin que le dejara llegar a el….. la enardecía tanto escuchar su súplica, saber que era la única que en ese momento podía proporcionárselo….. Y así se lo proporcionaba, todo cuanto su amante esposo le pedía tras los visillos del dosel de la cama.
Crápula en la cama y señora en la calle.
Muy bueno y como siempre me sorprendes con cada uno de tus relatos, para bien por supuesto. Besos.
ResponderEliminarGracias amiga, tú siempre ahí... Besos para tí también
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