Intentó retenerla como exhalación en el nimbo de su alma y ésta; se iba haciendo cada vez más
densa para escapar de entre su
difuminado velo de plata. No, no son tus
lágrimas….
El murmullo de un arroyuelo la reclama, escucha como la llama …. déjala ir… déjala…. que sucumba
gota a gota y que rompa su esencia mojada en el lecho donde se mecen las
serenas aguas , liviana como el cristal , impoluta y sacra,
arrasadora e infiel capaz de retozar entre la aguas más bravas.
¿Que quiere recorrer mundo por entre las estrías de la
tierra?,! pues déjala ir ¡ que más te da a tí
una menos de entre mil. Que
dibuje surcos, que construya pueblos
arrastrando sedimentos donde sobran. Que fertilice y calme la sed de una vana labranza y que su fluido germine en el óvulo de la
tierra ….Y por donde tú pasas de largo,
ella filtrea abriendo bocas sedientas.
Déjala ir…. y deja que muera en la desembocadura donde
terminan sus sueños para luego dejarse
arrullar por el rumor de las olas ….. ahora;
ya es mar…. Una gota en el infinito piélago que forma parte de su alma.
Pero tú volveras…. Volveras…. Volveras.

Y seguro que vuelve. Precioso. Un beso.
ResponderEliminarMuchas gracias Eva, por volver vuelven hasta las oscuras golondrinas como recito Bécquer. un beso enorme para ti.
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